Cómo estructurar una sesión de entrenamiento de fútbol
Por Marco Baleato · · Sobre el autor
Una sesión no es una lista de ejercicios que nos gustan. Es un recorrido de unos 60–90 minutos con un principio, un centro y un final, en el que cada tarea prepara la siguiente.
La estructura clásica tiene tres partes: calentamiento, parte principal y vuelta a la calma. Pero antes de elegir ninguna tarea hay que decidir qué queremos mejorar ese día.
Primero, los objetivos
Los objetivos de una sesión se separan por tipo: técnico, táctico y físico. No hace falta marcar los tres. Puedes centrarte en uno solo o combinar varios, según lo que necesite tu equipo ese día.
Que sean concretos. Técnico: «mejorar el control orientado». Táctico: «conservar el balón y progresar hacia la portería rival». Físico: «trabajar la velocidad de reacción». «Mejorar el juego» no es un objetivo.
Después, elige las tareas pensando en esos objetivos. El calentamiento ya los toca con balón, la parte principal los trabaja en situaciones cada vez más parecidas al partido, y el partido final los pone a prueba con una regla que los premie.
Si una tarea no tiene nada que ver con tus objetivos, guárdala para otro día. Así los jugadores repiten lo mismo en contextos distintos, que es como se aprende.
Calentamiento (10–15 minutos)
Sirve para preparar el cuerpo y la cabeza. Empieza suave y sube la intensidad poco a poco: movilidad articular, desplazamientos y, enseguida, balón.
Tareas típicas: circuitos de pase, rondos sencillos, juegos de reacción y conducción. En niños, mejor un juego que una fila de ejercicios analíticos.
Relaciónalo con el objetivo: si el día va de conservar el balón, un rondo o un calentamiento de pases ya prepara lo que viene.
Parte principal (40–55 minutos)
Es el centro de la sesión y donde se trabajan los objetivos. Usa dos o tres tareas, no más: cada cambio de tarea cuesta minutos de explicación y montaje.
Ordénalas de lo más simple a lo más parecido al partido. Por ejemplo: una tarea técnica con poca oposición, después una situación reducida (2v1, rondo, posesión) y al final un juego o partido con una regla que premie el objetivo.
Aquí está la intensidad más alta. Trabaja en series de 3–5 minutos con pausas cortas para corregir e hidratarse, y corrige una sola cosa cada vez.
Vuelta a la calma (5–10 minutos)
Baja las pulsaciones poco a poco: pases suaves, movilidad o estiramientos. En niños, un juego tranquilo con balón funciona mejor que estirar de pie.
Termina con una charla de un par de minutos: qué hemos trabajado hoy, qué ha salido bien y qué queremos mejorar. Es el momento de repasar los objetivos.
Ejemplo: sesión de 75 minutos para 14 jugadores
Objetivos: táctico, conservar el balón y progresar hacia la portería rival; técnico, el pase y el control orientado.
Calentamiento (12 min): pases por puertas. Por parejas, pasan a través de puertas de conos y buscan una puerta libre después de cada pase.
Parte principal (53 min): rondo 5v2 con bonificación por pase entre defensores (15 min); posesión a zonas finales, donde se puntúa al recibir dentro de la zona (18 min); y partido 6v6 con comodines por bandas (20 min).
Vuelta a la calma (10 min): círculo de pases suaves y estiramientos, y charla final.
Errores que conviene evitar
Demasiadas tareas: cinco o seis ejercicios distintos en una hora dejan poco tiempo de juego real.
Tareas sin relación entre sí: si cada una trabaja algo diferente, al final no se mejora nada.
Explicaciones largas y un partido final sin reglas. Si quieres que se vea el objetivo, ponle una regla que lo premie.
El planificador de RondoMap reparte la sesión en estas tres partes y te propone tareas según el objetivo, la edad y los jugadores que tienes.