Tareas de finalización: cómo conseguir que tus jugadores tiren más y mejor
Por Marco Baleato · · Sobre el autor
La tarea de finalización clásica: una fila de doce jugadores, un tiro cada uno y un portero que acaba agotado. En quince minutos cada jugador tira seis o siete veces, y casi nunca en una situación que se parezca al partido.
La finalización mejora con repeticiones y con presión. En esta entrada explico cómo conseguir las dos cosas, con tareas para cada tipo de remate.
Organízalo para que todos tiren
Dos porterías en lugar de una, o dos estaciones a la vez. Grupos de 4–6 jugadores por portería. Un rechace o un segundo balón en cada repetición, para que el que tira tenga que reaccionar después del tiro.
Cuenta: goles, tiros a puerta, remates de primeras. Un marcador sencillo sube la intensidad más que cualquier instrucción.
Tipos de finalización que conviene entrenar
Giro y tiro: recibir de espaldas, girarse y tirar rápido, y después seguir el rechace.
Tras una combinación: una pared con un compañero antes del tiro, a velocidad de partido.
De centro: centros rasos y pases atrás para los más pequeños, y llegadas al primer y segundo palo a partir de infantiles.
En juego: un 4v4 en el que se tira siempre que se puede, o un partido en el que solo vale el gol desde fuera del área, para animar el tiro lejano.
Claves para corregir
Mirar al portero antes de tirar. Precisión antes que potencia: un tiro raso al palo largo supera más veces al portero que un tiro fuerte al centro. El cuerpo sobre el balón para que no se vaya alto. Seguir siempre el tiro.
Con los más pequeños, corrige poco y celebra mucho: necesitan tener ganas de tirar.
No te olvides de los porteros
Una sesión de finalización también es una sesión de porteros. Dales tiempo para recolocarse entre tiros e incluye trabajo específico de la posición base antes del tiro.